18 agost de 2008

El gran pene [2]: Adoración


Se encontraba dentro del tranvía, salvaguardada del calor extremo que hacía en el exterior. En los cacos que tenía en sus oídos sonaba una leve melodía proveniente de su mp3, algo que parecía que era "Waterfall" de los Stone Roses, pero no lo podía decir con seguridad. Tenía la música demasiada baja y la atención centrada en ese enorme edificio ovalado.

Si, ese edificio. Apenas tenía 6 años de existencia y ya se había convertido en todo un icono de la ciudad. Gran parte de la culpa de ese rápido proceso de idolatría lo tienen las propias autoridades municipales, que hicieron -y siguen haciendo-, una intensa campaña para normalizar su visión en el skyline de la ciudad. Aparece en todas las imágenes reales y dibujadas del perfil de la ciudad, en carteles de fiestas populares, e incluso un año fue utilizado para las campanadas de fin de año en la televisión autonómica. No es raro que las autoridades se esfuercen tanto en ello, puesto que es una construcción que siempre ha estado envuelta en polémica. Para muchos, es todo un símbolo de unos años de intensa campaña inmobiliaria y especulativa en pleno boom especulativo de la economía e impulsada por un evento como el Forum del 2004. Y es que parece ser tradición de esta maldita ciudad -al igual que la tradición de que los alcaldes se dejen el gobierno en herencia-, hacer de vez en cuando un macro evento, ya sea cultural o deportivo, para impulsar una oleada de desenfrenada construcción. Barcelona es una ciudad constantemente inacabada, siempre en mutación. Quizás la crisis que se avecina estanque este eterno devenir durante un tiempo... O no…
Todo y eso, el edifico también es muy conocido por otras razones quizá no tan políticas, sino estéticas. Durantes su construcción no fue más que una amasijo de hierros. Muchos ciudadanos se preguntaban que coño era eso que estaban levantando, que era aquello tan horrendo. "Esto solo lo pueden hacer los putos socialistas." "Menudo pedazo de mierda", eran algunos comentarios recurrentes. Aquella opinión generalizada hacia temer que ese edifico nacería con una tremenda crisis de legitimidad. Algunos incluso vaticinaban que aquello seria como la torre Eiffel, como si previeran con antelación el proceso de “canonización” que finalmente se ha producido. La opinión de muchos empezó a cambiar cuando la obra se hubo terminado. De día seguía siendo horrendo para muchos, pero de noche, con su iluminación azulada y roja parecía ganar más adeptos. Pero sin duda lo que más comentarios generó –y sigue generando- una vez fue finalizado, fue su forma. Así empezaron a surgir muchos de los motes con los que es conocida la torre AGBAR: el misil, la bala, el pene, el gran falo, el cipote, la tranca, la cigala, el cigaló el supositorio, el brazo de gitano, el pollote, la polla, el pollazo, la vara, el plátano, el consolador, la trompa... Día tras día surgen más motes relacionados con el falo con los que denominar el edificio, y es este hecho, junto a los esfuerzos hechos por el ayuntamiento, los que han consolidado la construcción como parte de la imagen de la ciudad.

Esto último es lo que más le interesaba, lo que centraba su atención en aquellos instantes de relajado viaje urbano. La torre como un símbolo falico, un poderoso y enorme símbolo. Siempre que pasaba por la zona, ya fuera de día o de noche, no podía dejar de contemplar el edifico y tener los mismo pensamientos, el mismo desarrollo que hemos visto. Voluntaria o involuntariamente aquel edifico se había convertido en un monumento de temática sexual. Pero cuando veía ese edifico como símbolo "falico", no lo veía en los mismos términos de "falico" que cualquier otro vería. No veía une pene colgado hacia abajo, ni tampoco un pene erecto, veía un enorme pene naciendo desde la base, des de la tierra, representando una gran fuerza liberadora.

Ella no veía un pene en sentido de órgano sexual masculino, o como representación subconsciente de una sociedad patriarcal. Aquel edificio representaba para ella un falo con una existencia separada de su huésped masculino. Representaba un pene como entidad autónoma, libre de la ursupación que de él hacen los hombres. Para ella representaba más que un simple edificio, era un templo, un poderoso templo, que debía ser liberado de su perversa utilización actual. Muchas noches, en el limbo en el que uno se encuentra entre los últimos niveles de consciencia y el sueño profundo, se imagina una ciudad devastada y destrozada por algún desastre, con gran parte del territorio reconquistado por la naturaleza. En medio de este caos de restos de civilización y naturaleza salvaje que sueña, la torre en forma de falo se eleva aún en el horizonte, y sigue iluminada de color azul en plena noche. Dentro del edificio, imagina siempre unos cuerpos humanos que nunca llegaba a saber de que sexo son danzando hasta el éxtasis, como en una especie de ritual de adoración. Este sueño suele repetirse numerosas veces.
Todos estos pensamientos y extraños sueños son los que le provocan el edifico. Todos ellos conectan con su forma de pensar y de analizar su vida. Pero sobretodo, conectan con un hecho del pasado que apenas vislumbra, un hecho que la traumatiza pero que nunca sabe que es... Es por eso en parte que siente atracción por ese edificio y no puede dejar de observarlo cuando pasa a su lado. Algo le dice que es la llave para desvelar ese terrible secreto guardado que tanto le atormenta...